EMOCIÓN VS ANÁLISIS – UNA PARADOJA DEL STORYTELLING -

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Escrito por:

Simon Hodges

Fecha:

2015-10-28

¿Sólo tenemos que imprimir emociones en nuestras historias para que estas sean convincentes?  ¿Podemos confiar en nuestro lado analítico al momento de crearlas?  Esto es algo que constantemente me pregunto.  Nancy Duarte habla sobre el Atractivo emocional: Corazón, ingle e instinto, los  órganos de la comunicación  según Randy Olson.      

Atractivo Emocional: La espontaneidad e intuición se encuentran en estos órganos, y mientras que traen consigo un alto grado de riesgo, también ofrecen el potencial para algo mágico. 

Corazón: El corazón es la casa para los apasionados. Aquellos que se  dejan llevar por sus corazones son emocionales y se conectan profundamente con sus sentimientos.  La sinceridad proviene de la región del corazón. 

El Instinto: El instinto es la casa del humor (tener un buen presentimiento acerca de algo)

Ingle: En la parte inferior de nuestra progresión anatómica se encuentra la ingle.  Innumerables hombres y mujeres han puesto en riesgo y destruido todo en sus vidas debido a la pasión.

En el siguiente escrito Simon Hodges, nos cuenta una historia acerca de esta paradoja, acerca de  un taller que dictó, sobre construcción de pitchs, a unos ejecutivos.      

Simon vive en Amsterdam, Holanda y trabaja con personas, grupos y organizaciones para encontrar su verdadera historia.  Su trabajo brinda un inmenso beneficio a la salud de los individuos y equipos, ayudándoles a mejorar su  autoestima e identidad, proporcionando inspiración dentro de un contexto de negocios.  

Para conocer más acerca de él y su trabajo, pueden visitar el sitio web: 

http://wordsthatchange.nl/

 

¿REALMENTE DEBEMOS ESCOGER ENTRE LA CABEZA Y EL CORAZÓN? 

Las dificultades de la vida adulta son la  orientación y el balance.  ¿A qué queremos ponerle atención y a qué nivel?  Se suele pensar que las dos grandes maquinarias para la toma de decisiones, la cabeza y el corazón,  nos encaminarán hacia el conflicto, llevándonos en diferentes direcciones que hacen que vivamos vidas muy distintas.  

“Yo vivo solo con el corazón” escuché decir una vez  a un hombre satisfecho.  Él administraba una librería y sentía que esa era la manera de como “vivir con el corazón” debía ser.  Bueno, he conocido a muchos empresarios que pueden decir lo mismo, personas con una mente muy desarrollada, a quienes el corazón parece funcionarles correctamente.  ¿Son la razón y la emoción  tan implacablemente opuestas? 

En el otoño pasado, pase un tiempo increíble junto a  un grupo de líderes, ayudándoles con discursos tipo pitch, que iban a dar en un juego de negocios que se iba a llevar a cabo ese día.

El grupo era una división muy analítica, al igual que la compañía a la que pertenecían.  Su facilidad para razonar no siempre se tradujo fácilmente en conceptos para jugar en el salón.  Había chance de que esto se convirtiera en una dificultad entre la persona espontánea y creativa y el razonador de negocios.  Por eso me armé con algunas tácticas. 

Primero, Les di una estructura clara.  Habría elementos de los cuales se podrían agarrar y un proceso a seguir.  Segundo, utilice metáforas para incluir los conceptos.  Ya no íbamos a dar un pitch, íbamos a volar una presa.  Esto no solamente soportó la estructura, sino que les dio a los participantes una idea del ritmo y forma que su discurso podía seguir.    

Había pensado que iba a entrar en una especie de torbellino, obligando a los participantes a tomar forma, sacándolos de sus zonas de confort.  Cuando llegué me di cuenta que estaban muy asustados.  Encuestas en Psicología sugieren que le tememos más a hablar en público que a la muerte, y yo casi no aparezco en público sin algo de nervios, pero para estos hombres, significaba alejarse mucho de la zona de confort. Tenía que pisar con cuidado e introducir los conceptos cuidadosamente.  En la mayoría de ocasiones, comienzo los talleres de una forma física y energizante, pero este comenzó como un seminario, aclarando la esencia del storytelling y practicando antes de lanzarlos al escenario. 

Esto, de todas maneras, no solucionó el primer obstáculo: ¿Cómo conseguir que mentes fundamentalmente racionales aborden una audiencia de manera emocional?  Necesitaba algo para cambiar su forma de pensar.  Una vez hice contacto, el candidato adecuado para la solución dio un paso al frente.  

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Las imágenes cuentan con una gran carga física.  Son las razón por la que usamos metáforas y el por qué una imagen vale más que mil palabras.  Cuando un expositor con el que trabajo lleva una imagen en su mente, las palabras fluyen más fácil y su discurso es más vívido. 

Al lograr que estos analizadores pensaran en imágenes, - que imaginaran experiencias a las que sus productos hacen referencia – automáticamente cambio el nivel de la conversación.  Una imagen puede verse al igual que sentirse. En algunos casos el cambio fue dramático.  Brillantes ingenieros hablaron con sentimiento sobre experiencias familiares.  Estábamos dándole vida a su contenedor personal de conceptos corporativos.

Cuando se identificaron experiencias concretas en sus propuestas, y cuando imaginaban de forma satisfactoria, no había mucho por hacer para darle forma a sus discursos.  Ellos ya tenían el impulso, y era hora que su magistral sentido de los negocios se alborotara. 

Fue mi turno para sentarme y aprender.

Los conmovedores discursos fueron una mezcla de inteligencia y humor.  Lo que brillaba era calidad de juicio: Las historias fueron contadas para llevar a la audiencia a la experiencia del usuario, a menudo recurriendo a la del expositor, pero no se ponía en compromiso el razonamiento que le seguía.  Solamente después de cada razón, el expositor tenía mayor control sobre la emoción que acompañaba el discurso.  A través de la historia, la audiencia pudo ver y sentir la posibilidad en la oferta.  El razonamiento también mostró que esa posibilidad era inteligente y factible.   

Hay mucho de qué hablar acerca de escoger entre la cabeza y el corazón, pero me pregunto si esa selección es necesaria  o deseable.  Después de todas las grandes historias siempre se han valido de su mezcla.        

Simon Hodges 

- Story thinker, Writer -  

 

EMOTION VS ANALYSIS - A STORYTELLING PARADOX -   

 

Do we only have to print emotions in our stories for them to be compelling? Can we trust our analytical side when we are creating them? This is something I constantly ask myself. 

Nancy Duarte talks about Randy Olson´s Organs of Communication: Emotional appeal, Heart, gut and groin in her book Resonate:    

Emotional Appeal: Spontaneity and intuition reside down in these lower organs. And while they bring with them a high degree of risk (from not being well thought through), they also offer the potential for something magical.

Heart:The heart is the home for the passionate ones. People driven by their hearts are emotional, deeply connected with their feelings. Sincerity comes from the region of the heart

The Gut: The gut is home to both humor and instinct (having a gut feeling about something).

The groin:At the bottom of our anatomical progression is the groin. Countless men and women have risked and destroyed everything in their lives out of passion.”  

Some would say that you have to fully rely on emotions when it comes to tell a story, but I think that it has to be a mix of heart, gut, groin and your analytical side. Even though passion is a good driver sometimes it blurs your way, not because is a bad thing, but because you´re so immersed in your emotions that you may tend to leave out some important aspects of the story.

In the next piece Simon Hodges, show us an awesome example about this paradox, from one of his workshops, where he was coaching some executives in pitch construction.    

Simon lives in Amsterdam, Holland and works with individuals, teams and organizations to dig under the surface to find the real story bristling under the surface. This investigation is of immense benefit to the health of individuals and teams, helping to evolve self-esteem, identity and providing inspiration within business contexts.   

To learn more about him and his job, you can visit the website: http://wordsthatchange.nl/  

 

DO WE REALLY NEED TO CHOOSE BETWEEN HEAD AND HEART?     

 

The struggles of adult life are orientation and balance: what do we attend to and in to what degree? The two great engines of decision-making, the head and the heart, are often thought to lead to conflict, pulling in different directions and causing us to lead very different lives.

"I live only with the heart" I once heard a self-satisfied man say. He ran a holistic bookshop and felt this was how ´living with the heart´ looked. Well, I´ve met plenty of business leaders who can say the same, people with well-developed minds whose hearts seem to function just fine. Are reason and emotion so implacably opposed?    

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I spent a brilliant time with a group of leaders last Autumn, supporting them with pitches they were giving for a business game held that day.

Now this was a very analytic division of quite an analytic company. Their ease in reasoning did not always translate into concepts that played ´in the room´. There was a chance there was going to become struggle - between the spontaneous creative and the sound business reasoner. I therefore went armed with tactics.

Firstly, I gave them a clear structure. There would handrails we could cling to and a process to follow. Secondly, I embedded the concepts in a handy metaphor. No longer were we going to deliver a pitch, we were going to blow a dam. Not only did this support the structure, it introduced the pitchers to an idea of rhythm and shape their talk could follow.

I had imagined myself going in as something of a whirlwind, whipping the participants into shape and kicking them out of comfort zones. But when I arrived, I noticed they were terrified. Psychological surveys suggest that we fear public speaking more than we do death, and I hardly ever appear in public without some flash of nerves. But for these guys, it was one comfort zone too far. I would need to tread gently, and introduce carefully. Often I´ll begin workshops in a very physical, energising way. But this began as a seminar, getting the essence of storytelling clear and practising it before we launched on stage.

This however, did not solve the primary issue: how to get fundamentally rational minds to engage an audience emotionally. I needed a way to switch their thinking, but it was only once we had made contact that the right candidate for a solution stepped forward.

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Images hold a great deal of psychic weight. It´s the reason we use metaphors and why a picture speaks a thousand words. When a speaker I am working with holds an image in their mind, words flow more richly and speech is more vivid.

By getting my analysers to think in images - to imagine experiences their products referred to - automatically switched the level of conversation. An image can be seen as well as felt. In some cases the change was dramatic. Brilliant engineers talked feelingly of family experiences. We were bringing life to their handbasket of confidently corporatised concepts.

When concrete experiences were identified in their propositions, and when they were imagined richly, not much needed to be done to shape the full pitches. They already had momentum, and it was time for their masterful business sense to run riot. It was my turn to sit and learn. 

The pitches themselves were a mix of intelligence, humour and poignance. What shone was quality of judgement: stories were told to take the audience into the user´s experience, often by drawing on the speaker´s own. But there was no compromising on the reasoning that followed it up. It is just that after each reason, the speaker had greater control over the emotion attached to it. Through the story, the audience could see and feel the possibility on offer. Sound reasoning showed that this possibility was also intelligent and

There is a lot said about the choice between head and heart but I´m wondering if such a choicfe is necessary or desirable. The great stories, after all, have always relied on their blend.

Simon Hodges  

- Story thinker, Writer -